…nos ha pasado a todos. Normalmente la solución suele ser llamar a un cerrajero, con el consiguiente desembolso que eso supone, pero en muchas ocasiones te puedes ahorrar este gasto. Te contamos cómo.
Tienes la solución en tu cartera. Una modesta tarjeta de plástico (una American Express también vale, aunque no sea tan modesta, pero no te recomiendo arriesgarte a que cuando la vayas a necesitar para pagar la banda magnética esté rayada).
En primer lugar, escoge una tarjeta de entre todas las que llevas en la cartera, preferiblemente una que no te cause demasiado sacrificio renovar en caso de que se
estropee.
Localiza a qué altura se encuentra el resbalón de la puerta que vayas a abrir. El resbalón es la pieza de forma triangular que encaja en el marco de la puerta para mantenerla cerrada y que se mueve adentro y afuera al mover el picaporte (o el pomo). No lo confundas con el cerrojo que bloquea la puerta al darle vueltas a la llave. Si la puerta está cerrada de esta forma este método no te servirá, aunque no todo está perdido. Más adelante te explico.
Para localizar a qué altura se encuentra el resbalón puedes usar una hoja de papel. Deslízala entre el marco y la puerta a una altura de un par de palmos por encima de la cerradura y comienza a bajarlo hacia esta última. Cuando tropiece con algo y no puedas continuar bajando sabrás que ahí está el resbalón y es ahí exactamente donde tendrás que usar tu tarjeta.
Inserta la tarjeta entre la puerta y el marco a esa altura. Como tiene que hacer un giro de 90º al llegar a la parte interior del marco, será más fácil si metes primero una esquina y, si además le das algo de forma con las manos antes de meterla, mejor aún. Ahora sólo queda empujar. Vete cabeceando la tarjeta para que sea más sencillo empujarla hacia dentro y, cuando llegue al resbalón, gracias a que la parte externa de éste tiene forma de cuña, la tarjeta le obligará a salir de su sitio y voilá: ¡puerta abierta!
¿Pensabas que tu puerta es segura? Lo cierto es que es relativamente fácil abrir puertas que no sean de las llamadas “de seguridad”. Incluso éstas, que encajan mejor en su sitio, con una tarjeta más fina es posible abrirlas a veces, si el cerrojo no está cerrado.
Cuando cerramos completamente la puerta ponemos las cosas más difíciles a los “amigos de lo ajeno”, pero como te decía arriba, siempre hay una forma de saltarse estas medidas. Actualmente, si quieres tener algo realmente seguro tras una puerta, deberías pensar dos veces en qué sistema utilizas. Nosotros creemos que los sistemas de control de acceso para empresas en un futuro cercano se utilizarán también a nivel particular (al fin y al cabo, al final estarás también usando una tarjeta para abrir.
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Muchas gracias por estas indicaciones, las he seguido al pie de la letra y conseguido abrir la puerta de mi piso, que se habia cerrado con las llaves puestas del otro lado.
Me ha salvado una tarde de mudanza
, y que me plantee cambiar de seguro del hogar …
Hola Navegante!
¡Me alegro mucho de haberte servido de ayuda! Es un engorro olvidarte las llaves, un coste excesivo contratar a un cerrajero y a veces los objetos más cotidianos y que nos acompañan a todas partes nos salvan de muchas situaciones como esta.
Espero que además de salvarte el fin de semana nuestro blog te haya gustado.
Un saludo!